Diecinueve preguntas, ocho minutos y un escenario, el tuyo. Lo haces tú solo, sin registro, sin correo y sin nadie llamándote después.
La tecnología pesa el 10%. La cultura, el 25%. Si eso te sorprende, la explicación está justo debajo.
El estudio de MIT Project NANDA, sobre más de 300 despliegues empresariales, 52 casos y 153 encuestas a directivos, encontró que el 95% de los proyectos de IA generativa se queda en cero. Y la causa aparece señalada con claridad: la brecha de aprendizaje de las herramientas y de las organizaciones. Los modelos funcionan.
Ese hallazgo es lo que fija los pesos de este autodiagnóstico. Los seis ejes vienen del consenso académico sobre madurez en IA, que converge de forma bastante estable en estrategia, datos, tecnología, procesos, personas y gobernanza. Lo que cambia aquí es cuánto vale cada uno.
Esto mide preparación. El potencial lo tiene casi cualquier empresa, y por eso mismo dice poco. Confundir una cosa con la otra es la vía rápida a un piloto abandonado.
Responde con lo que hay hoy en la empresa. Esto funciona cuando las respuestas se parecen a la realidad, incluso cuando la realidad tiene poco de lucida.
No pedimos tu nombre, tu empresa ni tu correo. Las respuestas se guardan de forma anónima y agregada, para calcular las medias que verás en tu resultado. Un registro sin identificador deja de ser un dato personal. Aquí queda una fila de números, y ninguna forma de relacionarla contigo.
El porcentaje junto a cada nombre es el peso de ese eje dentro del índice. Tu puntuación es la cifra de la derecha.
Esto lo has respondido tú, con lo que recuerdas. Un diagnóstico se hace sentado con tu equipo, cronometrando procesos y mirando cómo se trabaja de verdad.
Si quieres comentar el resultado, escribe. Y si prefieres darle vueltas, llévate el informe y decide cuando toque.